Para pan, el de Pahuatlán
Estaba hace unos ayeres en séptimo semestre con mis cuates del área gastronómica de humanidades en el claustro, cuando escuché el nombre de Pahuatlán por primera vez.
Estaba decidido: íbamos a realizar investigación gastronómica en este pueblito en la sierra norte del estado de Puebla.
Cargados con nuestros cuadernos de campo, cámaras fotográficas, grabadoras, botellas de alcohol para pasar la noche, y con harta inocencia de investigadores gastrónomos primerizos, llegamos a la población ubicada a 2 horas y media mas o menos de eldefe (dependiendo la velocidad a la que conduzcas).
Se debe tomar la carretera a Pachuca y pasar por Tulancingo. Debes seguir las indicaciones de los letreros. Está bien señalizado y no es fácil perderse, aunque el camino es algo accidentado debido a que se encuentra en medio de montañas y cerros.
Pahuatlán es un pueblo de 10 calles, las demás viviendas, casas y negocios se encuentran regados por lo cerros .Se requiere de buena condición física para llegar a ellos.
Pahuatlán huele a pan (su variedad es inmensa y su preparación es excelente), a cerdo (la carne mas consumida de la región) y a frutas.
El cultivo típico de la región (que desgraciadamente es más escaso cada día) es un aguacate de semilla grande y poca carne al que llaman Pahua, se debe comer al momento, ya que se oxida con mucha facilidad. También se cultiva café, cacahuate y frutas.

Hay varias especialidades regionales. Una de ellas es una salsa tipo pipián a la que llaman Pascal, roja o verde y que se guisa con cerdo, o en tamales que venden las señoras en cubetas en la plaza principal a toda hora, baratísimos y deliciosos. Otra son las chicalas o chicatanas, que son las ninfas de hormiga que se hallan sólo en la época de lluvias, aunque las pueden conservar congeladas (cosa que hacen en algunas fondas) y aunque el precio es algo elevado, no es prohibitivo como en el caso de los gusanos de maguey o el lujoso escamole (que acaba de iniciar la temporada).
Hay dos opciones de hospedaje. Una es el motel la flor, donde por setenta pesos la noche tienes una cama cómoda y un baño limpio, o el hotel San Carlos de 4 estrellas, con alberquita y todo, muy pintoresco y bastante agradable.
Rodeado de abuntante vegetación, Pahuatlán cuenta con un río, el cual descubrí perdiéndome en el cerro por una hora, pero es fácil llegar con la guía de los lugareños. También hay un balneario que es bastante solicitado en Semana Santa.
Es un buen destino si se busca tranquilidad, un clima agradable o si se desea realizar algo de turismo ecológico.
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Vaya. Miré la foto y es como ver Cuetzalan. Esos pueblecillos tienen un algo, una mezcla extraña entre la intrepidez del deporte extremo y la paz de un retiro espiritual. Y se come rico, sí que sí. Ahí en Cuetzalan el cafecito es La Onda. Soy bien ignorante en eso del café, no puedo decir que era robusto, ni de qué se componía la mezcla, ni comparar su sabor con los de otras latitudes cafetaleras famosas. Sólo sé que me sabía “rico”. Jajajaja. Qué manera de exhibir la ignorancia.
Saludos Mr. A ver cuándo nos echamos unos gusanos, sin albur.