No aptas para Superman (o los ricos también lloran)

Aquí la cabina, a saber dónde el teléfono
Los vecinos de Polanco-Lomas de nuevo pegan el grito porque sienten invadido su espacio con proyectos que rompen su entorno residencial.
Está vez no un proyecto bicentenario, ni un puente vehicular, ni la instalación de vallas publicitarias, sino la colocación de cabinas telefónicas que han aparecido mágicamente por las noches, sin que nadie se de cuenta hasta que las ven sobre las principales calles de la zona (Horacio, Homero, Presidente Masaryk y Paseo de la Reforma en la zona de las Lomas) y cuya intensión, más que alojar aparatos de telefonía pública -que no les han sido instalados aún- es el de contribuir a la contaminación visual y llevándose de calle la imagen urbana, con un enorme espacio para más y más publicidad.
Son cabinas que siguen el estilo de los parabuses y esos extraños cilindros para depositar pilas usadas, y que hasta hoy no tienen una empresa que responda por ellas, ni siquiera una de las tantas que prestan el servicio de manera pública.
Y aunque entendemos que los dramas vecinales en la zona son cosa tan común como la misma publicidad que ahí se observa, todo les resulta un agravio contra su imagen o tranquilidad que se merma con obras públicas en, hay que decirlo, espacios públicos.
Sí, es cosa de la dimensión desconocida que estas cabinas aparezcan, y que justificadas para dar un servicio, no lo tengan instalado. Sin contar con que son feas y enormes, nada que ver con las que usaba Superman.

¿Escultura de Sebastián? No, cabina telefónica
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