Interlomas, Lost in translation.

Cualquier ciudad en el mundo tiene huellas hondas y profundas. Mediante estas cicatrices es que podemos ver reflejada parte de su historia, su riqueza y su ir y venir diario. Y si son ciudades capitales como la nuestra, podemos ver claramente parte de la historia que conforma a ese país.
Normalmente sus habitantes quieren que esa riqueza cultural, económica u organizativa sea vista y palpada por sus visitantes. Incluso si es humilde y modesta, como en los casos de Bombay, Taiwán o Sao Paulo, dónde parte de esa realidad es el hacinamiento.
Los mexicanos no somos famosos por inventar el hilo negro, sino todo lo contrario… por importarlo y adaptarlo a nuestra idiosincrasia. Desde las ideas de urbanismo renacentista, la ciudad industrial, la ciudad moderna y hasta la ciudad gringa corporativista.
… y así surgió Interlomas, “Interlejos” o el “Tlaltelolco de los ricos”.
Cuesta imaginarlo, pero aquí no hay limpia-parabrisas, franeleros, no venden cosas en las esquinas, no hay niños pidiendo limosna, hasta hace poco ni semáforos había (según la gente moderna en barrios modernos es muy civilizada y no los usa, pero eso no funcionó) no hay tacos o tortas en puestos callejeros, no hay mercados ni algún tipo de tianguis, es más… ni banquetas y transeúntes hay.
Es como no estar en México.
Y pues sí, Interlomas es como una negación del país y su realidad. No quieres ver pobres, ni puestos de comercio informal, ni percatarte de olores fétidos, en suma: gente diferente a ti. No arquitectura virreinal vieja, pasada de moda y desgastada… no plazas con gente, árboles y niños jugando. La arquitectura del miedo.
Es curioso, pero es un espacio donde se quiere evocar a ciudades extranjeras como Houston, Los Ángeles o Dallas, dónde la falta de interacción humana ha hecho que sean ciudades con grandes problemas de contaminación, delincuencia, hacinamiento y abandono. Incluso el deseo de estar en otras ciudades, sobretodo europeas (Londres, Paris, Madrid… ), sus tiendas y “estilos de vida”. Pero es como cuando una persona tiene mala autoestima y para sobrellevarla niega su realidad. Si tanto se estima la calidad de vida de otra ciudad se debe empezar por entenderla y empezarla a imitar, no del modo contrario.
También es cierto que las grandes metrópolis son centros de cambios sociales muy rápidos… la igualdad de la mujer con el hombre, la homosexualidad, la homogeneización de clases sociales, la libertad de creencias religiosas, la investigación y cuestionamiento de la vida activa de un país. Son todas cuestiones que pueden asustar, pero que son los cambios normales dentro de las sociedades realmente modernas de hoy en día. Alejarse y aislarse… ¿es una muestra del miedo al cambio?
Interlomas recuerda mucho a esas imágenes de los suburbios de Tokio, dónde solo se ve concreto y más concreto. Largas torres, sin humanos, sin mucha vida. Queda claro que hay un referente a Tlatelolco, pero el desarrollo que Pani promovió dotaba de vida activa, áreas verdes y un diseño homogéneo al habitante. Buscaba crear comunidad y reafirmar la riqueza de lo que las organizaciones sociales pueden llegar a ser dentro de una colonia. Aún así fracasó.
Palmeras raquíticas muriéndose de frío, calles con baches, torres de colores, sin uniformidad de diseño y un tráfico peor que el Periférico a hora pico. Si uno quiere un “gansito”, tiene que tomar su coche y manejar hasta una tienda enorme y fría, a hacer cola para estacionarse, para pagar, para salir y para entrar de nuevo a su “célula”.
No sé si las tendencias de la psicología moderna ya hayan rebasado al autor pero hasta donde se recuerda, la negación de la realidad es un trastorno psicológico. Normalmente el despertar a la realidad es un camino depresivo y la caída es muchas veces más fuerte y dura de lo que se intenta escapar.
Lost in translation.

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Bien padre que te quedó este!!! Soy fan
Ja ja ja que pendejadas dices… aquí viven muchas personas de muchas nacionalidades, hay parques y juegos para los niños dentro de los complejos y muy lindos, hay maquinitas de refrescos y gansitos weeee, y servicio a domicilio… nadie niega nada, simplemente se paga por vivir tranquilo, seguro y cómodo, punto; si algunas personas no les interesa vivir en medio del ruido e inseguridad en otros lados y tiene los medios para pagarlo por su trabajo ¿que chingados? ni tu ni nadie puede decir tales pendejadas sobre psicologia moderna y transtornos de ni madres, creeme que si vivieras y trabajaras cerca de interlomas pocas ganas te darían de bajar a DF a vivir la realidad de otros… que hueva de artículo tan pendejo… y no se trata de arribismos pendejos, cada quien sus realidades y bolsillos, el respeto es escencial, mala autoestima tu, por no esforzarte los suficiente para escribir con decencia y objetividad.
Completamente de acuerdo con el con lo que comentó Gabriela. La gente que se expresa así es por ignorancia. Seguramente porque no tiene la posibilidad de vivir así… Prefiero vivir mil veces en Interlomas que en un barrio con “changarros” y “limpia para brisas” por todos lados…