La Romita y Los Olvidados
A la entrada del pintoresco Callejón de Romita lo primero que sale al paso es la imagen de El Santo; el avatar del legendario superhéroe de la lucha libre recibe a los visitantes que llegan por avenida Cuauhtémoc. Junto a él, una medusa en bikini petrifica, con su discreta mirada, a todo aquel que la observa.
La maquinaria visual conduce a los transeúntes por escenas que van de héroes pop, surgidos de la estupidez televisiva, hasta ángeles apocalípticos que llegan por sorpresa a destruir a sus enemigos.
Al Defe no le viene nada mal un poco de color y ánimo a su decadencia como ciudad, donde todo es gris: asfalto, edificios, cielo, el aura de los mutantes citadinos, la sonrisa, el ánimo de los automovilistas devorados por el tráfico, la monotonía y el estrés.
En el pasadizo de la colonia Roma se pueden olvidar durante 30 segundos los latidos frenéticos de una urbe que grita adolorida como loba a punto de morir. En este lugar, la Inquisición quemó a algunas brujas y el surrealista Luis Buñuel filmó Los olvidados.
Hace más de 100 años una compañía circense llegó a poblar esta zona que adoptó las modas porfirianas importadas de París. Lamentablemente, los vecinos dejan morir este barrio entre montones de basura.
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