El mood sureño

metrobus feliz cuevas 300x225 El mood sureño Viniendo por el metrobús rumbo a mi casa, y pasando primero la Roma y después la Colonia del Valle, no puedo decir que un estado de ánimo se impone pero sí se hace evidente un cambio en la morfología de los edificios que se ven mientras avanzo por insurgentes.

Si la avenida es una y el metrobús es siempre el mismo, lo que cambia son las personas y los edificios dicen algo: hemos llegado al sur y esta tarde decido bajarme para recorrer algunas de sus calles, mientras se repite una y otra vez el nuevo disco que he cargado al Ipod.

El punto de partida es la Avenida Felix Cuevas. Me bajo ahí para tomar el camino de oriente y avanzar por las calles que forman la Colonia del Valle entre perros chihuahua, parquímetros y estéticas unisex.

En apariencia es también una zona de cafés aunque sin el hippismo ni el chic de Coyoacán o de la Condesa, respectivamente. Es un punto medio más bien acostumbrado al recato, la mesura y la comodidad.

Unos minutos después y una vez atravesadas las fondas para oficinistas, estoy en otra avenida importante: Universidad. Como su nombre lo indica, si uno la sigue hasta topar con pared encontrará  sin perderse a la Máxima Casa de Estudios.

cineteca nacional 300x226 El mood sureño Pero antes de eso y ya estando ahí, decido parar en Centro Coyoacán para después girar a la izquierda, avanzar por Mayorazgo y llegar a la Cineteca: Estoy en búsqueda del mood sureño.

Esta tarde hay mucha gente. La Muestra número cincuenta y uno sumado a que es miércoles pueden ser las causas de tal tumulto.

En realidad yo vine a leer y a tomar un té chai y la Cineteca es un buen lugar para hacer ambas cosas; mientras abro el libro me entretengo viendo a los jovenazos y cuyo número más grande quiero pensar, es de estudiantes de cine, así como la burocracia cultural, y hasta puedo adivinar a los artistas en ciernes.

Quizá la no existencia de una marquesina visible a kilómetros del edificio sea la que da el mood  y el sentido del rito: quienes vienen aquí no están en busca de la espectacularidad con la que se hace referencia casi siempre a los cines. Aquí hay cierta discreción que trata de dar gusto a los cinéfilos.

cafe el jarocho 300x201 El mood sureño Concluido mi delicado té y avanzado unas páginas del libro en turno, tomo mi abrigo y voy de nueva cuenta camino al sur, es decir, más al sur. Paso por las franquicias de chocolate más famosas de la zona donde, en bancas que casi rozan el suelo se amontonan parejas, grupos de señoras, grupos de señores, y uno que otro solitario, y en la calle hasta en doble fila se estacionan camionetotas.

Pienso que el chocolate de ese lugar ya no es lo que era, y siento que el rito se ha modificado pues las chicas excesivamente arregladas y a dieta que se forman para comprar su dona, hacen que la espectacularidad que se había borrado hacía unos minutos recuperé su lugar en el mundo.

Un motivo de reproche personal a ese lugar es que dejaron de vender tortas que considero cumplían con estándares de higiene, aunque debo reconocer que mantienen la decoración de tienda de abarrotes de pueblo, lo cual es muestra cómo un desinterés en la decoración finalmente termina siendo el toque que hace distintivo y original a un lugar, ¡que inteligentes!

libreria gandhi miguel angel quevedo 300x225 El mood sureño Me alejo unas calles de ahí para llegar a lo que puede ser el origen del mundo intelectual defeño de finales del siglo pasado. En lo que era un terreno baldío con un árbol enorme al centro, donde quien escribe esto acudía en compañía de su prima a comprar separadores con filatelia, existía algo parecido a un tianguis de libros usados con manta de sonidero y toda la cosa.

Recuerdo que no fue sino hasta la década de los noventa cuando, casi al mismo tiempo que Luis Miguel cosechaba sus grandes éxitos, los dueños del tianguis de libros decidieron mudarse a la acera de enfrente y construir una librería en forma. Ese fue el origen de la famosa tienda de libros Gandhi.

Luego ya encarrerados, a la zona de Chimalistac llegaron al mismo tiempo otros vecinos que también construyeron su librería, de manera que ahora quienes vivimos por la zona tenemos en la misma esquina más de cuatro opciones para comprar libros. No se puede hablar de aglomeración de librerías pero comparado con otras zonas de la ciudad resulta un acaparamiento con placer casi culposo.

centro cultural san angel 300x206 El mood sureño Después avanzo nuevamente a insurgentes y atravieso hasta llegar a San Ángel. Aunque la zona está llena de bares, sobrevive como polo cultural el Centro Cultural San Ángel así como el ex convento del Carmen, que para gustos morbosos muestra en algunos de sus espacios momias que  conservan incluso aún la ropa con la que fueron enterrados.

Pienso que cerca de ahí el edificio de la Carpa Geodésica sobrevive como recuerdo del teatro noventero en la zona, aunque ya no se den funciones. De ese teatro de la década pasada hace poco cerró también sus puertas la Planta de Luz, donde Germán Dehesa  hacía las delicias a la clase media con su humor político y zagas.

Mientras la nostalgia se impone al recordar esto, comienzo a tener cada vez más frío y además me da hambre, es hora de apresurar el paso. Atravieso uno de los paraderos de microbuses que a su vez es una de las zonas comerciales informales más grandes de la Ciudad, y antes de poner stop al Ipod decido comprar una hamburguesa. Me siento en uno de los paraderos donde se encienden luces que promocionan un shampoo y me distraigo viendo cómo alternativamente van y vienen, sin parar, metrobuses rojos.

Me duelen un poco los pies: el costo de entrar en el mood sureño sin sus recursos.

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1 Comentario

  1. Yo solo digo una cosa… parafraseando a Solana y a Piazzola:

    “Sur…Regreso al amor…”

    Sur como te extraño…, sur como desvario por tus bochornosas lluvias de verano, tus callejuelas pintadas de tejas de contoneante carmin, piedra y canto… enredadas las veladas tienas de mi palpitada mocedad… mis ayeres pasajeros, despavilados en caracolillo y canela, crepitantes tus carcajatidas a cada rebanada de luna que me sorbo entre tus gardenias y claveles… pichón y azulados crujiendo sus portones cuentan la historia de su sangre ancentral…

    Sur… como te extraño…

    D.J.C.
    Marburg, Alemania, 10,12, 2009

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