¿Qué perdemos con la cancelación del FICCO?
La semana pasada se fue en rumores acerca de la cancelación de la 7ma edición del Festival Internacional de Cine Contemporaneo de la Ciudad de México. Ahora la información oficial es un escueto comunicado de prensa en el sitio oficial, que plantea que no se pudieron recaudar los fondos necesarios para realizarlo. Por otro lado, la información no oficial argumenta que Cinemex y la mayor parte de la privada retiraron su apoyo. Razones desconocidas abundan.
Dejando a un lado estas especulaciones, sería mejor hablar de lo que significa su pérdida.
Sin “romanticismos”. Si bien fue un festival que se consagró en relativamente poco tiempo, lo cierto –en realidad– es que era el único que funcionaba de la misma manera que otros festivales internacionales importantes (Sundance, el TIFF etc); es decir, secciones y premios bien definidos, países invitados…con verdaderos invitados, retrospectivas, conferencias y masterclasses. No es que ganar el premio al Mejor Director en este festival significara un verdadero reconocimiento internacional, para el caso son preferibles el de Guadalajara o el de Morelia, que cuentan ya con una experiencia respetable. Lo importante era la coherencia entre lo que se hacia y decía. Es un decir.
Siempre existieron desfases en su programación y organización. Se tenían pocas copias y salas en lados opuestos de la ciudad. Era común comprar un boleto para cierta película y que te avisaran treinta minutos antes que la función se había cancelado. Continuamente los subtítulos dejaban de aparecer a la mitad de la proyección y regresaban hasta diez minutos después. En general, el festival siempre estuvo plagado de bastantes desperfectos.
Mas, era muy joven. El apoyo gubernamental al cine es mínimo como bien se sabe. Haber emprendido una empresa de esta magnitud, en condiciones más bien adversas, fue una tarea enorme. Sería ingrato, entonces, sólo mirar los desperfectos sin comentar los acertadísimos logros.
En México prácticamente se desconoce como fomentar la cultura fílmica. Se sabe que los estrenos llegan a la provincia mexicana con más que un par de meses de retraso y en cada ciudad/pueblo a penas es imaginable la existencia de alguna sala de proyecciones. En el conglomerado urbano que es el DeFe, con la cancelación del festival, lo despojan de la única plataforma de exhibición para películas (extranjeras y mexicanas) que no habrían podido llegar de otra forma al circuito de salas comerciales. Por cierto, este año se pretendía que varias de los largometrajes programados salieran de tour a las demás ciudades del país.
Los festivales, no importa que tan viciados estén, son siempre el primer paso de una película independiente para abrirse camino hacia un mercado masivo. Sin ellos, muchos cineastas consagrados quizás nunca habrían conseguido la exposición adecuada. Es más, los hay con secciones que proyectan, específicamente, películas inconclusas en busca de financiamiento para la posproducción y distribución. Así se logran vender propuestas que, literalmente, no tendrían ninguna oportunidad concreta de realizarse. Imprimir las copias en celuloide para proyectarlas en una sala de cine es el aspecto más caro dentro de los procesos de la cinematografía; sin estas plataformas muchas películas se quedarían simplemente enlatadas.
FICCO representaba la posibilidad de ver filmografías completas que no son asequibles para el público chilango, que de otra forma nunca hubiera podido ver en pantalla grande. Gracias él, en años pasados se pudieron ver retrospectivas de cineastas como Pier Paolo Pasolini, Emir Kustirica, F. W. Murnau, William Klein o Claire Denis. Para este año se esperaba a la mujer más importante de la Nouvelle Vague: Agnès Varda.
La cancelación (dicen sólo “posposición”) del FICCO es una enorme pérdida, tanto para la cultura fílmica, para la industria (si es que podemos llamarla así) y, al final, para nosotros, los cinéfilos (incidentales o fervientes, da lo mismo). Con pros y contras, durante sus años, significó la perfecta oportunidad para ver….. y hacer cine en México.
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