Chalets: la oculta elegencia de Azcapotzalco

¿Paddington, Westminster? ¡nah! Azcapotzalco partiendo desde Tacubita la Bella.
Tantos siglos que le han pasado encima al DeFe han dejaron huellas esparcidas en todos los rincones de la ciudad. Ahora con el furor por el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución, me da por imaginarme esa ciudad afrancesada que Don Porfis se esmeró tanto en crear. Sobreviven grandes monumentos y algunas casonas emblemáticas, los edificios menos ostentosos corrieron la suerte más ordinaria del DeFe: los tumbaron e construyeron cualquier otra cosa -posiblemente algo de arquitectura genérica.
Buscando joyas porfirianas en la bestial extensión del DeFe, me encontré con un artículo sobre Azcapotzalco; específicamente sobre la Avenida Centenario, la que unía los centros de Tacuba y “Azcapo”. Antiguamente, simple camino para unir ambos pueblos, la avenida fue dotada de electricidad y tranvías por decreto de Don Porfis. Eventualmente se convirtió en el destino de fin de semana para chilango francófilos y, por ende, vivió un pequeño auge de construcción residencial con una característica que la hace única (hasta donde sé) en todo el DeFe: los chalets (o chalés según la RAE) fueron construidos en un inusual estilo victoriano.

Aquellos ayeres del Centenario en búngalos
El tiempo pasa y pasó, hoy la Avenida Centenario fue re-bautizada como la Avenida Azcapotzalco y lo que antes fuera un boulevard campirano hoy es una arteria urbana en el corazón de Clavería, famosa también por su redundante fulgor clasemediero-alto.
Afortunadamente, del pasado quedaron algunos restos con techo a dos aguas o ventanas coquetonas de formas dóciles. A lo largo de la avenida se pueden avistar los caserones de principios de siglo pasado que todavía no sucumben al paso de la modernidad. Siguen de pie como recordatorio de una época en la que las familias acaudaladas iban a Azcapotzalco para dejar la ciudad atrás.

El extraño aire campestre aún se percibe...
Poco quedó de los ayeres en la pax porfiriata, especialmente en una delegación anómala, aislada mas completamente devorada por la ciudad. Los invito a pasearse por la avenida Azcapotzalco. No hay pretextos ni pierde: saliendo del metro Tacuba punto sur de la avenida está en la parte norte del paradero. De ahí pueden caminar por las anchas y arboladas banquetas, mirando los vestigios de tiempos elegantes e ingenuos. Seguramente no hallarán turistas, pues los chalets son de esas reliquias ignoradas. Tristemente, tal anonimato podría condenarlas al perfecto olvido, así que vayan a admirarlas, aunque sea de pasadita antes de que sean reemplazadas por algún edificio de cajones, digo departament-ititos, un estacionamiento o un Oxxo……..¡Aghrr!

Muchas están escondidas detrás de ahuehuetes inmensos y rodeadas de construcciones más bien feitas.
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Excelente artículo, muy ilustrativo y entretenido!!